lunes, 27 de enero de 2014

Un día después de Davos

Las reformas estructurales no lo son todo.

Son una buena señal. El camino es todavía largo y sinuoso.

Los cambios no ocurren de la noche a la mañana.

Hay optimismo por la economía mexicana. Pero también existe una dosis de gran escepticismo. 

Debemos entender que comenzó un proceso de transformación que estuvo detenido por varios años.

Los efectos de los cambios estructurales tendrán un impacto en la actividad económica en los próximos años. (Gráfica No.1)

Faltan esos pequeños grandes detalles que pondrán sobre la mesa el verdadero panorama.

Y precisamente ese mensaje es el que se debe enviar.  

Los discursos optimistas de finales de 2013 continúan en este principio de 2014 sin la menor moderación.

La administración del presidente Enrique Peña Nieto crea expectativas positivas.

Sin duda, son necesarias.

No hay mejor lugar para hacerlo que el Foro Económico de Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en Davos, Suiza.

Un foro dónde los líderes  y empresarios del mundo reflexionan sobre los desafíos actuales del mundo.

Sabemos que la competencia por los flujos de capital es cada día más intensa.

Y lo será más porque la Reserva Federal, el poderoso e influyente banco central de Estados Unidos comenzó a quitar los “alfileres” a la mayor economía del mundo.

Lo malo, es que crear escenarios más allá de la realidad que se vive puede tener efectos negativos.

Vivir o no vivir el “mexican moment” es lo que menos importa.

La experiencia de 2013 es un claro ejemplo.

El presidente Enrique Peña Nieto y su equipo económico saben que tienen un reto demasiado importante por delante.

Por esa razón, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su panorama global dejo su pronóstico sin cambio para la economía mexicana.

Para este 2014, el FMI mantiene su estimación de 3% para el Producto Interno Bruto (PIB), la estadística más buscada y seguida de un país.

Los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) tienen sobre la mesa la cifra de un crecimiento de 3.9 por ciento.

En su más reciente publicación el Banco Mundial anticipa un avance de 3.40% para México.

Bien vale la pena observar el panorama que proporciona la aseguradora de riesgo crediticio Coface. (Gráfica No.2)


Si bien es cierto prevé una mejor desempeño para la actividad económica mantiene la nota de riesgo país –índice de impagos que hay en las transacciones a crédito entre empresas- en “A4” sin perspectiva positiva.

Tan sólo el año pasado se presentaron problemas en empresas de infraestructura producto del cambio de gobierno y el subejercicio del gasto público.

Otro indicador que sobresale y en el que hay que poner mucha atención es el clima de negocios.

Aquí México tiene una nota de “A4”.

Los problemas de inseguridad, gobernabilidad, corrupción, una alta economía informal, exportaciones altamente concentradas, debilidad en infraestructura y escasa mano de obra calificada.

Esos son los factores que impiden una mejora en la nota y que por cierto son los mismos en los últimos seis años.

Y eso explica porque existen dudas sobre el rumbo de del país.

Insisto, los ojos del mundo observan con entusiasmo a la economía mexicana, pero los desafíos son todavía grandes.

Lo hacen en un tiempo muy delicado para los mercados emergentes.

No "compre" discursos. Es mejor guardar la compostura.  
Los riesgos en el proceso de cambio estructural son altos.
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Twitter: @cancino_omar

lunes, 20 de enero de 2014

El Lobo de Wall Street

Le anticipo que no presumo ser crítico del séptimo arte.

Pero no puedo dejar pasar la oportunidad para hablar sobre “El Lobo de Wall Street”. 

Muchas personas me preguntan si es cierto lo que se pone al descubierto en la película.

Creo que su director Martin Scorsese logra con éxito mostrar ese lado oscuro de los mercados financieros. 

Ese ambiente de desenfreno y excesos por supuesto que existe.

Es la dosis de adrenalina diaria para la mayoría de hombres y mujeres que trabajan en las mesas de negociación de las instituciones financieras.

Todos los días alrededor del mundo se ejecutan miles de órdenes de compra y venta de activos financieros.

Para toda compra siempre hay vendedor y viceversa.

La decisión depende en gran parte de ese talento que demuestra el actor Leonardo Di Caprio a plenitud en el personaje de Jason Belfort en la cinta.

Belfort vende “humo” a todos sus clientes sin importarle nada, más que hacer  “montañas” de dinero.

Y lo peor, es que a muchos les contagia esa complicidad y su pasión por los caprichos del mercado. 

Oliver Stone en su película “Wall Street” también comparte esa mirada al mundo de las finanzas.

¿Recuerda a Gordon Gekko (Michael Douglas)?

Gekko hace de las suyas usando y exprimiendo a más no poder lo valioso de tener información privilegiada. 

En "Wall Street", Gekko tiene el contrapeso de Bud Fox (Charlie Sheen), 

En “El Lobo de Wall Street” no hay nadie. Observamos a Jason Belfort hacer y deshacer a su antojo. Todo sin límite.

No dude que existan muchos hombres como Belfort y Gekko.

Pese a las recientes regulaciones, los escándalos financieros siguen en marcha.   

No olvide el caso Bernard Madoff descubierto en 2008.

Hasta el momento es el fraude más grande cometido por una sola persona en la historia financiera de Estados Unidos.

La estafa consistió en tomar capitales de múltiples entidades financieras y personas físicas  a cambio de elevados rendimientos.

“La codicia es buena”  la frase favorita de Gordon Gekko.

Pero todo llegó a su fin y como también se dice: “El mercado todo te lo da y todo te lo quita”

Hoy Bernard Madoff está cumpliendo una condena de 150 años de  prisión.

JP Morgan Chase & Co, el banco de inversión que utilizó Madoff para hacer sus operaciones también está pagando los abusos y su complicidad por no haber informado a las autoridades de estos movimientos.

Según su último reporte trimestral, la mayor institución bancaria de Estados Unidos registró una caída de 7.3% en sus ganancias.

Tan sólo en 2013, JP Morgan Chase & Co. pagó un total de 20,000 millones de dólares en multas.

Los escándalos siguen.

Deutsbank Bank, el mayor banco de Alemania, informó que suspendió a varios operadores en Nueva York.

La decisión fue como consecuencia de una investigación sobre la manipulación de los mercados cambiarios globales.

Se dice que la reciente “Regla Volcker”, aprobada por los organismos reguladores de Estados Unidos pondrá orden y vendrán cambios importantes.

Lo que busca esta ley es limitar las actividades especulativas de los bancos y reforzar la supervisión financiera.

Lamentablemente, le digo que el mercado siempre tiene un paso adelante.

No sé si “El Lobo de Wall Street” gane un premio de La Academia el próximo 2 de marzo.

La cinta está nominada en cinco categorías: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor, Mejor Actor de Reparto.

Esa tarea se la dejo a los expertos y a los miembros de La Academia.

Luego de ver la cinta, hay una buena lección de finanzas personales.

Si escucha a su asesor de inversiones hablar de ganar elevados rendimientos debería pensarlo más de dos veces. ¿No, cree?
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lunes, 13 de enero de 2014

¡Adiós a la Navidad!

Dejar la época de los buenos deseos no es nada agradable. Hemos llegado al final de esos tiempos.

No será fácil este 2014.

Cierto, existe un mejor panorama. Pero los riesgos siguen en el escenario.

Los últimos indicadores económicos reflejan todavía signos de debilidad con claroscuros por delante.

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) durante el mes de octubre avanzó 1.3% en su comparación anual. (Gráfica No.1)

La evolución del IGAE hace pensar en un mayor dinamismo en los próximos meses, aunque las señales de fragilidad son evidentes.

Otro indicador que refleja ese comportamiento es la actividad industrial que en el mes de noviembre envió una vez más datos negativos. (Gráfica No2)

El desplome del sector de la construcción que con la cifra del penúltimo mes del año acumula 12 meses consecutivos con números rojos no permite revertir esta tendencia.

Pese a eso, la producción manufacturera sigue presentando una mejor actividad por el avance de las exportaciones.

Los tradicionales mensajes con motivo de Año Nuevo llenos de buenos deseos se escuchan. Lo malo es que el esceptisismo es más grande en este  momento.

Y se lo digo porque la evolución del Índice de Confianza del Consumidor continúa enviando señales de pesimismo. (Gráfica No.3)

Los encuestados en diciembre del año pasado no esperan ni una mejora en la economía doméstica como tampoco en la situación del país en los próximos 12 meses.

Nos podrán decir que las cosas van a mejorar en el transcurso del año y que serán muy distintas a lo que se vivió en 2013.

Que gracias a las reformas estructurales el crecimiento de la economía será otro.

Que con la reforma financiera habrá más crédito para las empresas y emprendedores.

Que en 2015 los famosos “gasolinazos” serán cosa del olvido.   

Lo único cierto es que la visión desde los hogares es otra.

Y es que mientras los datos duros de la economía reflejan señales con cierta dosis de optimismo, el “bolsillo” hoy sufre los efectos de los cambios impositivos.

Si la falta de empleo es un dolor de cabeza, el incremento de precios también lo será.

Se prevé que el alza en los precios se observará con mayor fuerza en el primer trimestre del año.

Por lo pronto, según INEGI la tasa de inflación en 2013 se ubicó en 3.97%, lejos de la meta del Banco de México.

Nuestro banquero central dice que el aumento de la inflación será de manera transitoria. A Don Agustín Carstens no le queda de otra.

Su objetivo es generar esos mensajes con el fin de influir en las expectativas y no deteriorar el escenario.  

Nuestro mercado interno está más que débil. La fragilidad económica seguirá presente y todas las esperanzas estarán como en todos los años en el sector externo.

A lo largo del 2014 observaremos los efectos de la política fiscal expansionista junto con el estímulo monetario.

Podemos ser optimistas. Más todavía el camino es largo y complejo. Las dudas existen.

Y sí, Christmas good bye!
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lunes, 6 de enero de 2014

¿"Catarrito" o "burbuja" inflacionaria?

Nuestro banquero central puede decir que en materia de inflación va ganando la batalla, pero todavía no la guerra.

Eso sí, Don Agustín Carstens presume que la convergencia de los precios hacia el objetivo permanente de 3% sigue su curso.

Como todo en la vida: Lo difícil no es llegar, sino mantenerse.

Si algo distingue al banco central en los últimos años es que los shocks sobre los precios han sido bien identificados.

Y es por eso que el Banxico disfruta de esa dosis de credibilidad que los hombres de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) desearían tener.

Los bajos niveles de inflación subyacente, aquella que excluye los precios de los bienes y servicios más volátiles de la economía, dicen que la política monetaria está haciendo su trabajo.

La inflación subyacente es una herramienta de análisis y comunicación que tiene el banco central para ofrecer una mejor aproximación de las presiones inflacionarias en el mediano plazo.

Pero la meta del 3% es respecto a la inflación general y no en la subyacente.

El incremento de los precios continúa dentro del límite superior del rango de variabilidad de entre +/- un punto porcentual establecido en diciembre de 2003.

Las expectativas de inflación de largo plazo presentan un comportamiento positivo pero se niegan a bajar de manera más pronunciada.

Aquí está el reto para Banxico.

Sin duda,  le espera una agenda por demás interesante en materia de inflación.

Para Carstens y demás subgobernadores el impacto de la reforma hacendaria en la trayectoria de la inflación será de manera transitoria y sin efectos de segundo orden. (Gráfica No.1)
Los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico tienen el pronóstico de que los cambios tributarios generen un impacto de sólo 40 puntos base en la tasa de inflación.

La incipiente recuperación de la economía puede también ayudar a que los impactos de la reforma hacendaria no sean tan severos.  

El próximo jueves con la publicación del INEGI de los precios al consumidor al mes de diciembre conoceremos la cifra del 2013.

Se espera un aumento de los precios al consumidor entre 3.80 y 3.95% para todo el año pasado.

Otra vez, Banxico incumplirá su meta de inflación de 3%, pero si estará optimista porque la cifra estará dentro de su rango de variabilidad.

Lo interesante será observar los datos de inflación de la primera quincena de enero que INEGI pondrá a disposición el día 23 de este mes.

A partir de ahí se empezarán a construir los escenarios para el trayecto de la inflación en el 2014.

Comenzará también a cuestionarse o validarse el pronóstico del banco central.

Según el Instituto Central, la tasa de inflación en 2014 se encontrará fluctuando en alrededor de 3.5% y no se generarán movimientos abruptos.

Será interesante escuchar a nuestro banquero central sobre el comportamiento de los precios en los próximos días.

No dude usted, en que Carstens continuará utilizando el sentido metafórico, ese valioso recurso que ofrece la lengua y que tanto le agrada para hablar de la realidad económica.

También habrá señales en el contenido del Programa Monetario de 2014.

Y en los anuncios de decisión monetaria y las minutas de las reuniones conoceremos con mayor profundidad la visión del banco central.

Hasta el 14 de mayo, cuando Banxico publique su Informe Trimestral de Inflación del primer trimestre, donde se pondrá sobre la mesa el panorama.

Es un hecho que la llamada “cuesta de enero” será una de las más complicadas de los últimos años.

Si el escenario presenta riesgos mayores a los estimados, entonces el banco central utilizará en una primera instancia su estrategia de comunicación para a enviar mensajes con mayor fuerza para influir en las expectativas.

Los analistas no esperan movimientos en la tasa de referencia de Banxico

Los datos tendrán la última palabra.

2014 empieza lleno de esperanza y con retos en el horizonte.

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lunes, 23 de diciembre de 2013

¡Bienvenido 2014!

Hablar del futuro siempre es una tarea interesante y a la vez compleja.

Bien dicen que nadie sabe lo que le ocurrirá al día siguiente.

Mucho menos, alguien posee una “bola de cristal” para conocer que le espera más adelante.

No podemos hablar de lo que se aproxima sin voltear nuestra mirada hacia atrás.

Termina un difícil año 2013, complicado, lleno de incertidumbre y con claroscuros.

Sigue la lenta y frágil recuperación de la economía mundial. 

A distintas velocidades como dice Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI)

La falta de confianza en la política económica y la generación de expectativas mayores a lo esperado han debilitado la credibilidad de los hombres en el poder.

Y ese comportamiento no es exclusivo de una nación. Lo experimenta todo el mundo.

2013 fue el año en que la voz de todos los pueblos envió el mensaje: ¡Ya basta!

Europa alzó su voz, América Latina también lo hizo, Así en menor medida, pero la advertencia está más que clara.

No solo las preocupaciones se concentran en materia económica.

Los efectos del cambio climático son evidentes y cada vez más extremos.

El tifón “Haiyan” que impactó Filipinas demostró una vez más que la naturaleza no perdona.

Según cálculos de las aseguradoras, el fenómeno natural fue el evento más devastador del año.

En septiembre pasado, México también sintió los impactos de manera simultánea de la tormenta "Manuel" y el huracán "Ingrid".

Y en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático celebrada en Varsovia, Polonia, los esfuerzos  y acuerdos fueron mínimos.  

Los retos que tiene la humanidad son grandes.

¿Regresa el “MexicanMoment”?

El optimismo que despertó el inicio de la administración del presidente Enrique Peña Nieto se perdió poco a poco.

Hoy con la aprobación de la reforma energética y el aplauso de las calificadoras de riesgo crediticio parece que el “Momento de México” está de regreso.

Las expectativas son altas. Pero lo que importa a partir de este momento son los resultados.

Hasta el próximo 21 de febrero del 2014 sabremos el crecimiento de la economía mexicana durante 2013.

Para esas fechas el Instituto de Estadística y Geografía (INEGI) publicará la cifra del Producto Interno Bruto (PIB).

Si los pronósticos se cumplen la actividad productiva presentará un avance entre 1.3% y 1.5 por ciento.

Un crecimiento muy por debajo de lo estimado al principio del año, cuando se colocaban sobre la mesa cifras del 3.5 por ciento.

La desaceleración económica siguió su curso con mayor fuerza en el 2013.

Tal vez, los datos no contenían la información suficiente para anunciar una recesión económica, pero no hay duda que empresas y familias experimentaron sus efectos.

Y eso explica porque la confianza del consumidor sigue a la baja, los niveles de desempleo no ceden, los índices de morosidad van en aumento y las empresas dicen que todavía nos es tiempo para realizar inversiones.

Los cambios estructurales que se pedían desde principios de la década finalmente llegaron.

Para bien o para mal, la señal de las reformas estructurales vendrá a dar un impulso en el corto plazo.

Pero, será en los años posteriores es donde se observarán sus verdaderos alcances.

Por ejemplo, en el Programa Nacional de Financiamiento al Desarrollo (PRONAFIDE) se establece la meta de un crecimiento económico de 5.3% para 2018.

El gobierno federal esta vendiendo con bastante intensidad el efecto de las reformas estructurales.

Insisto, son cambios positivos, pero la moderación en el discurso sería sin duda bienvenida.  

Y antes de pensar en 2018, en la encuesta que realiza el Banco de México (Banxico) entre los especialistas del sector privado, los analistas consultados al mes de diciembre prevén un avance de 3.40% en el PIB para 2014.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que por cierto reviso en cuatro ocasiones en el año su pronóstico de crecimiento, anticipa un incremento de 3.9% en la actividad productiva.

Nuestro vecino del norte empieza a mostrar signos positivos. Sin duda, son buenas noticias.

La Reserva Federal, el poderoso banco central de Estados Unidos, comienza a quitar los “alfileres” con la disminución en su programa de estímulo monetario.

La administración del presidente Barack Obama confía en que 2014 será el año del repunte económico.

Los factores que agravaron la desaceleración comienzan a disiparse.

El próximo año, el gobierno federal ejercerá el mayor gasto público con el objeto de reactivar la economía.

Pero el camino no está exento de riesgos y por supuesto de incertidumbre.  

Pese a que se espera un mejor desempeño económico el año próximo, los niveles de bienestar son insuficientes.

La gente no está contenta. Los niveles de pobreza no ceden, el desempleo sigue, los ingresos no alcanzan y la inseguridad como la impunidad crece día a día.

Por esa razón, la prestigiada revista The Economist coloca a México en la lista de países con “alto riesgo” de agitación social.

Se nos va el 2013. Los pendientes que tenemos como país son todavía muchos.

2014 tiene que ser diferente porque mientras no se pierda la esperanza todo puede suceder.

Inicie este blog en abril de 2013 con el objetivo de poner mi “granito de arena” y compartir con ustedes una visión de lo que sucede en los mercados.  Gracias por todos sus comentarios. Espero que 2014 sea un año de éxito en todos sus proyectos. ¡Feliz Navidad y Próspero año nuevo!

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lunes, 16 de diciembre de 2013

"Optimismo" energético

No podía la administración del presidente Enrique Peña Nieto terminar 2013 sin una reforma energética.

Necesitaba contrarrestar los efectos negativos de un decepcionante primer año de gobierno en materia económica.

Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Emilio Lozoya Austin, Director General de Petróleos Mexicanos (PEMEX) compartían ese objetivo. 

Y tenían que enviar esa señal a las agencias calificadoras de riesgo soberano y los portafolios de inversión.

Eso explica la rapidez con la que actuaron los miembros del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Partido Acción Nacional (PAN) por aprobar las modificaciones constitucionales en el sector energético.

Lo observamos tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados donde se vivieron maratónicas sesiones y menospreciando un debate más profundo.

Poco les importo el famoso “cerco al Senado” porque el objetivo era más que claro: La administración Peña Nieto necesitaba anunciar ese cambio lo antes posible.

Así que con voces a favor y otras en contra, el cambio estructural en materia energética que permite la apertura al capital privado está dado.

















La reforma energética representa una transformación en el paradigma que sepulta el mito del nacionalismo sobre la riqueza de los hidrocarburos y pone fin al monopolio de PEMEX y CFE.

Ya 17 congresos locales han aprobado las modificaciones constitucionales a los artículos 25, 27 y 28.

Ahora habrá que esperar el contenido de las leyes secundarias que próximamente se discutirán en el Congreso y dejarán sobre la mesa los verdaderos alcances de la reforma energética.

Resulta escuchar con bastante escepticismo que Petróleos Mexicanos (PEMEX) y Comisión Federal de Electricidad (CFE) tendrán un plazo máximo de dos años para dejar de ser organismos de control directo y transformarse en “Empresas Productivas del Estado”. 

Hacer de PEMEX y CFE empresas que tengan como propósito “la creación de valor económico” no se logra en el caso de Petróleos Mexicanos dejando simplemente afuera al sindicato petrolero del Consejo de Administración.

Todavía existen muchos pendientes que hacer para que las próximas "Empresas Productivas del Estado" trabajen con honestidad, eficacia, eficiencia, productividad y sobre todo transparencia.

Hay dudas de que en dos años los que abusaron de estas dos empresas salgan por la puerta de atrás.

Más bien, todos aquellos que hicieron “negocio” en el pasado vivirán nada más un proceso de reestructuración.

Con la reforma energética llegarán las grandes empresas petroleras que se encargarán de explorar y explotar nuevos yacimientos.

Según los estudios, México tiene reservas probadas de crudo por un total de 14,000 millones de barriles.

La Agencia de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) revela que el Golfo de México es la segunda mayor zona petrolera no explorada después del Circulo Ártico.

Se anticipan mayores inversiones, empleos y un crecimiento económico en los años por venir.

Nadie duda de los buenos deseos. Mucho menos en esta época del año.

Lo que sí debería existir es una cautela en los mensajes de optimismo que envían en cada oportunidad nuestros políticos.

Una vez más a los que les encanta utilizar “espejitos” empiezan a salir en los medios masivos de comunicación.

Y es que hemos visto tanto anuncios de que ahora si es el “momento de México” que valdría la pena ser cautelosos y muy cuidadosos en lo que se dice.

Nada más recuerde lo que hace 20 años se comentaba con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El despertar de aquel primero de enero de 1994 emergió el llamado EZLN que puso al descubierto la voz de los “otros”

Después vino el lamentable hecho de Luis Donaldo Colosio  y José Francisco Ruiz Massieu.

Pero, lo que acabo por enterrar la entrada de México al primer mundo fue ese 20 de diciembre de 1994.

Se dice que aprendimos la dura lección. Lo malo, es que nuestros políticos continúan vendiendo esas mismas ideas y promesas con demasiado entusiasmo. 

Sin duda, les restan la poca y escasa credibilidad de la que todavía pueden presumir.

El presidente Enrique Peña Nieto y su secretario de Hacienda, Luis Videgaray tienen la reforma energética.

Los beneficios dicen que serán una realidad en los próximos cuatro años.

La economía mexicana necesita un sector energético que impulse su crecimiento y desarrollo.

Hoy el cambio estructural bien merece el beneficio de la duda.

El reto es grande. Las altas expectativas que se están creando en este momento se tienen que cumplir en el plazo establecido con hechos.

El discurso con promesas sobre un futuro mejor debe ser guardado en el escritorio en este instante porque la administración Peña Nieto entra en la etapa de generación de resultados.

Ya no hay pretextos para 2014.

Sí como se dice y sé presume en cada oportunidad que 2013 fue el “año de las reformas”, ahora es momento de empezar a trabajar para levantar el crecimiento económico. 

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lunes, 9 de diciembre de 2013

El peligro para México

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo” Nelson Mandela

No es que el Banco de Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés) inicie el retiro de su programa de estímulo monetario.

Tampoco lo representa Andrés Manuel López Obrador como la “guerra sucia” lo dice desde hace años.

El principal peligro para México es no tener una sociedad lo suficientemente preparada para cuestionar la realidad en la que vivimos.

Y no sólo eso, también es una amenaza para desarrollar el crecimiento potencial del país.

Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) deberían invitarnos a reflexionar.

El reporte elaborado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) coloca a México cada vez más lejos de las naciones mejor ubicadas en lectura, matemáticas y ciencias.


Según la OCDE, el 55% de los alumnos mexicanos en la materia de matemáticas no alcanzan el nivel de competencias básico.

En lectura, el alumno promedio obtiene 424 puntos, mientras que el promedio del organismo internacional se ubica en 496 puntos.

La historia es casi semejante en la materia de ciencias. Aquí los resultados de la prueba PISA revela que el 47% de los alumnos no cuentan con los conocimientos adecuados.

En resumen, lo que revelan esos porcentajes es que nuestra generación de jóvenes entre 15 y 16 años próxima a emplearse en el mercado de trabajo no tiene las herramientas suficientes para buscar estudiar profesiones con mayor impacto.

Los empresarios se quejan de que el país no produce mano de obra calificada para ocupar los puestos que requieren una mayor preparación.

El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) en su último reporte trimestral de desocupación al tercer trimestre pone sobre la mesa el escenario laboral del país.

Con datos del INEGI, hay un total 2.7 millones de personas sin empleo, 4.2 millones de individuos que buscan otra ocupación porque la que tienen es insuficiente para generar sus ingresos y 29.3 millones de trabajadores laboran sin derecho a prestaciones en la economía informal.

Todo ese mundo de fuerza de trabajo hace pensar que el objetivo de la administración del presidente Enrique Peña Nieto de buscar elevar los niveles de productividad se quede sólo en un sueño.

Pero, existe todavía un foco rojo más poderoso que nos debería llamar la atención.

Y es que los alumnos que van con deficiencias en el aprendizaje difícilmente podrán cuestionar las decisiones importantes que se tomen en el país.

Sin una comprensión lectora, una mínima interpretación de la estadística y conocimiento científico, estos jóvenes que pronto serán los adultos del mañana bien pueden convertirse en ciudadanos pasivos e indiferentes.

Sabemos que en México gran parte de la opinión pública se forma a través de lo que dice la televisión.

Pocos mexicanos son los que leen e investigan sobre lo que dice la prensa.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) en su última encuesta del 2012 coloca a México en el penúltimo lugar de lectura.

Los desafíos que tenemos como nación son grandes.

Tenemos un alto desempleo, informalidad, elevada desigualdad en el ingreso, bajo crecimiento y niveles de inseguridad que preocupan.

Se habla de que los riesgos externos son los culpables de nuestro mediocre crecimiento económico.

La desaceleración de la economía del vecino del norte explica parte del bajo desempeño de nuestro país en los últimos años.

No lo es todo. Los factores internos son determinantes para contrarrestar esos efectos.

El lado negativo es que nuestros componentes de la producción: trabajo, capital y tecnología están mal empleados.

Los resultados de la prueba PISA que elabora la OCDE debe ser reflexionada más allá de los resultados.

Hay avances en los últimos años. La mala noticia es que el mundo camina más rápido que nosotros.

Con voces en contra y otras a favor, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto puso en marcha la Reforma Educativa.

No es la solución a los problemas.

Sin duda, es un paso adelante, pero es insuficiente porque en un futuro cercano habrá que realizar otra modificación.

Y el próximo año, el gobierno federal gastará en educación un total de 592 mil millones de pesos, el más alto.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) pondrá en marcha programas para Escuelas de Tiempo Completo y Escuelas de Excelencia para abatir el Rezago Educativo.

Habrá más recursos a la educación. Es una buena noticia, pero definitivamente, tampoco eso indica que el aprovechamiento vaya a mejorar.

Lo que si debemos hacer con urgencia es observar que están haciendo naciones como  Singapur, Shangai, Hong Kong y Corea del Sur para elevar su calidad educativa.

No hay mucho por descubrir. Ellos si resuelven correctamente la ecuación que funciona por excelencia: Autoridades + maestros + alumnos + padres de familia. 

¿Cómo está la nuestra?

Construir un sistema educativo de calidad es tarea de todos.

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